Las cifras de empleo publicadas hoy demuestran que seguimos inmersos en la senda de la precariedad, la temporalidad y la falta de seguridad en el trabajo.

La tasa de desempleo sigue siendo muy elevada a pesar de la tan cacareada recuperación lo que demuestra que la supuesta salida de la crisis no llega para la clase trabajadora. La ligera baja del desempleo en un mes teóricamente bueno para la creación del mismo, de hecho uno de los mejores, es menor que la del año anterior en el mismo mes. No podemos aceptar que se hable de buenos datos.
Pero lo más destacable y preocupante es que la temporalidad sigue siendo la norma, los contratos temporales siguen estando por encima del 93% del total de contrato que se firman, y eso a pesar de la baja protección que actualmente otorga la contratación indefinida. De los 93.700 contratos firmados en Junio, más de 87.000 eran temporales. La mitad de estos contratos temporales tienen una duración menor a los 30 días, siendo además un tercio de ellos a jornada parcial no voluntaria. Es decir, estamos hablando de que continúa la senda de la precariedad en el mundo laboral.

Hay que señalar también que las mujeres se llevan una vez más la peor parte a la hora de esta lenta recuperación del empleo, siendo el 56% de la población desempleada. Especialmente sangrante a estas alturas es la baja tasa de cobertura del desempleo, superior al 50%, con miles de trabajadoras y trabajadores que en situación de desempleo ya no cobran la prestación.
Estos datos demuestran que los objetivos de las reformas laborales del PP y del PSOE no eran acabar con la dualidad entre temporales e indefinidos como decían, sino rebajar los derechos laborales para contentar al capital.
Las cifras de paro y precariedad contrastan con las cifras de beneficio de las empresas que sí han remontado el vuelo recuperando tasas anteriores incluso a la crisis económica. El objetivo final de las reformas estructurales realizadas desde 2010 hasta la fecha, incluidas las dos reformas laborales era establecer un nuevo modelo a la salida de la crisis basado en la bajada del costo de mano de obra para mantener los beneficios empresariales. Las cifras conocidas hoy siguen corroborando que estamos en esa situación.
No podemos dejar pasar por alto en un mismo análisis las altas tasas de muerte en accidente laboral que estamos viviendo en Euskadi. Se están sucediendo accidentes laborales mortales todas las semanas, lo cual es producto incuestionablemente de esa situación de precarización general que vive el mundo del trabajo.

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