Euskadi. El resultado electoral que obliga a construir más espacio común.

Las elecciones en Euskadi han supuesto un jarro de agua fría para la coalición Elkarrekin Podemos-IU que ha cosechado un mal resultado electoral con una importante bajada del 14% al 8% y de 11 electos a 6. Es obvio que sobre el resultado influye la elevadísima abstención de más del 47%, la cual tiene mucho que ver con una jornada electoral que se realiza en pleno mes de Julio y en mitad de una pandemia sin precedentes. Pero una parte importante de los abstencionistas que nos votaron hace cuatro años, han decidido quedarse en casa porque está vez no han encontrado razones para votarnos, y muchos de quienes nos votaron en 2016 ahora han decidido votar a otras fuerzas.

Las razones a buen seguro son varias y deberán ser analizadas, pero hay una que sin duda a tenido una influencia directa en la perdida de votos: la sensación de “falta de rumbo” de la coalición debido a bandazos y luchas internas en Podemos justo en los meses precedentes a la cita electoral: aprobación de los presupuestos del GV en el último año de legislatura rompiendo con una trayectoria anterior, primarias internas para las listas electorales con derrota y dimisión en bloque de la dirección de Podemos y la entrada de una nueva dirección a unos meses de las elecciones.

Pero el ingrediente más cuestionado en los medios está siendo la estrategia de plantear la construcción de un gobierno de izquierdas si las mayorías parlamentarías volvían a permitirlo. No negaré que la estrategia ha sido errática en cuanto a que no ha logrado sus objetivos, y que seguramente en la comunicación política y ante lo apretado y mediático de una campaña hemos confundido la herramienta “gobierno Tripartito” con la propuesta de política concreta a través del programa electoral y los elementos que podrían ser asumidos por ese gobierno propuesto. Sin embargo creo que ha sido una apuesta sincera y necesaria para la izquierda, ya que no había otra opción si se quería un gobierno que no esté liderado por el PNV. Elkarrekin Podemos-IU ha cometido muchos errores, pero ha sido honesto con su pueblo y ha arriesgado  mucho en ese mensaje porque no debemos ni queremos resignarnos a que la derecha del PNV gobierne este país.

Las y los revolucionarios debemos ser optimistas, y una vez hecha la autocrítica para mejorar nuestra acción política, debemos observar también que a pesar de todo contamos con el respaldo de más de 71.000 personas a las que nos debemos. Y que las y los seis parlamentarios son el mismo número que el mejor resultado que en su día tuvimos Izquierda Unida, es decir, el mismo resultado que hace dos décadas era un excelente resultado para las y los comunistas vascos, ahora ha sido una derrota sin paliativos. Lo cual visto con perspectiva histórica señala que el espacio que construimos ha crecido en apoyo en las últimas décadas. La coyuntura de caída electoral respecto a 2016 no puede hacernos perder de vista esta visión más amplia para seguir construyendo espacio político común, no solo en la institución y en lo electoral.

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